Copa Caja Rural – Caparroso

Una semana más tarde que la carrera de Banyoles, se disputó la primera prueba en nuestras tierras. Fue en Caparroso, en la primera prueba puntuable de la copa caja rural.

Era un circuito rápido y bonito, divertido. Debido a la multitud de pruebas suspendidas debidas al Covid 19, la gente se encontraba con ganas de competir, y debido a ello, la cantidad de participantes que acudieron a la prueba de Caparroso fue muy grande. Con tanto corredor en el mismo circuito el tapón que se formó al estrecharse el camino por primera vez fue inevitable, teniendo que echar pie a tierra y esperar un buen rato. Me tocó salir en las últimas posiciones y por lo tanto fui uno de los damnificados por el tapón formado.

El circuito estaba formado por sendas en casi su totalidad, ensanchándose únicamente en la zona de meta y otra zona de pista en todo el recorrido, por lo que era muy difícil adelantar posiciones incluso hiendo bien de fuerzas. En la mayor parte del tiempo tocó esperar, aunque en algún punto conseguí adelantar posiciones sin ni siquiera haber sitio.

Realicé de este modo las primeras vueltas al circuito, pero en la tercera vuelta me di cuenta de que el sillín se me iba bajando poco a poco. Pensé en continuar, como pudiese, de pie en prácticamente toda la vuelta. Pero iba de muy mal humor, sin poder adelantar y con el sillín bajado, a la cola de un grupo bastante numeroso, costándome mucho adelantarles.

Cuando iba en la cuarta vuelta,  circulando en este grupo, me caí en una curva cerrada. No me hice ningún daño, pero mi mal humor sobrepaso el límite. Estaba cerca de meta, y tras gritar un poco, me salí de la carrera al llegar a meta.

Nunca me ha gustado retirarme de una carrera, pero aquel día todo lo sucedido me sobrepasó, y en caliente, esa fue mi reacción. Tocó volver a casa con la esperanza de que no volverá a suceder.