Aragón Bike Race

En el 2021, un año más, estuve presente en la línea de salida de la Aragon Bike Race. Es una carrera que me gusta mucho, bonita, humilde y bien organizada. Fue la primera carrera de BTT en la que participé, ya hace bastantes años, en una de aquellas ediciones que se disputaba en el desierto de los Monegros. A su vez, es la carrera en las que más veces he participado, ya que he vuelto casi todos los años desde entonces. En los últimos años, a la vez que la carrera se movió a su nueva sede de Calatayud, los recorridos cambiaron, en mi opinión, a mejor. Por todos estos aspectos, es una carrera que me gusta, modesta, humilde y bonita.

Debido a un aplazamiento por culpa del Covid 19, la edición del 2021 fue más tarde que de costumbre, en mayo, y siguiendo la costumbre, yo acudí a ella.

Etapa 1

La primera etapa fue realmente atípica. En los primeros kilómetros realizamos algunos bucles sin alejarnos de la ciudad, disputándose en ellas los premios de las metas volantes y de la clasificación de la montaña. Ibamos rápido debido a que el recorrido no era muy duro, posibilitando que muchos corredores pudiesen entrar en la disputa de estos premios. De todos modos, al final de este tramo ya solo quedábamos unos 10 corredores en la cabeza de carrera. En este momento vimos ya algo raro, vimos algunos corredores pasando por donde habíamos pasado algo antes, pero en dirección contraria. Pensamos que se habrían confundido en algún punto.

Una vez que entramos en una pista, alejándonos de Calatayud, empezaba la segunda parte de la carrera. En el momento de empezar a subir por la pista, nosotros seguimos a la moto que habría la carrera, pero un corredor local dijo que no era por allí, aunque siguió rodando con nosotros. Al final del primer tramo por senda confirmamos que algo no iba bien. Al terminar la senda, en la pista a la que llegábamos, rodaban numerosos participantes de la carrera. Sorprendidos,  continuamos tirando para adelante, pensando que nos habríamos equivocado en algún cruce, intentando tirar de atrás para adelante. En seguida entramos en otra senda y nos encontramos sin poder avanzar debido al gran tapón que se había formado. En nuestro grupo algunos corredores pedían paso nerviosos, pero los ciclistas no daban paso, en general, y es lógico, ya que pensarían, “¿Quién es este para que yo le tenga que dejar pasar?”.

De esta manera, tras otro pequeño tramo por pista, al llegar al cruce del tercer tramo de senda, vimos que los problemas aumentaban. Los que llevaban el track de la carrera en el GPS dijeron que este marcaba que siguiésemos para adelante, pero las flechas de señalización de la carrera indicaban que girásemos hacia la izquierda. La mayoría hicimos caso a las flechas, pero el corredor local, por ejemplo, se dio media vuelta y dijo que se dirigía a meta.

Desde ese momento los kilómetros recorridos fueron bastante raros. Había dudas entre nosotros en torno a si nos habíamos perdido nosotros, se habían perdido los demás… Pero continuábamos hiendo rápido. Nosotros seguíamos avanzando, pensando que ya decidiría algo la organización, pero intentando no perder tiempo, siendo cual fuese la decisión, mejor nor llegar con tiempo perdido, por si acaso.

Finalmente, cuando llevábamos 35 kilómetros recorridos en vez de los más de 50 de los que constaba la etapa, llegamos a la línea de meta, y justo en el cruce que había antes de llegar, un voluntario de la organización nos dijo que la carrera había sido neutralizada.

Poco a poco, fueron llegando los corredores a meta, y hablando con ellos y a medida que el día avanzaba se fue aclarando lo sucedido. Debido a los la alta incidencia de casos de Covid 19, Calatayud se encontraba en “rojo”, con medidas restrictivas, por lo que a algunos lugareños no les parecía bien que se disputase la carrera viniendo gente de diferentes puntos de la geografía española. Por mucho que se quejasen previamente, se decidió disputar la carrera, pero al no gustarles la decisión, decidieron boicotear la carrera cambiando la señalización de la prueba la noche previa y durante la disputa de esta. De este modo crearon el caos haciendo que los numerosos ciclistas circulásemos en diferentes sentidos. Al estar realizando todos los corredores recorridos diferentes, cuando la organización se dio cuenta, les dijo a los voluntarios (los de los avituallamientos, cruces…) que comunicasen a los corredores que la etapa se iba a neutralizar y que se dirigiesen a meta. Es triste que sucedan cosas como esta, pero todavía hay gente intolerante que si no se decide lo que ellos quieren son capaces de hacer cosas como esta. Personalmente, me dio pena por la organización, ya que después de trabajar duro durante todo un año organizando la prueba, son ellos los que dan la cara y a su vez, muchos participantes achacan lo sucedido a la organización,  cuando estos son víctimas sin ninguna culpa, y pueden ver perjudicada la imagen de su prueba e incluso pueden ver repercutida la cantidad de inscripciones en años venideros.

Etapa 2, contrarreloj

Tras todo lo sucedido, la competición comenzó finalmente con la contrarreloj vespertina. Se estrenaba un recorrido nuevo, dejando a un lado la nada decisiva y poco atractiva contrarreloj previa, sustituyéndola por un recorrido nuevo más atractivo y divertido. Realizamos un esfuerzo rápido e intenso en él, no precisamente mi especialidad. El recorrido empezaba picando un poquito para arriba en los primeros kilómetros, aumentando está tendencia a la vez que se avanzaba, para encarar una zigzagueante bajada posteriormente y finalizar el recorrido tras superar unas duras rampas que nos llevaban a una ermita situada en el alto de una colina. Intenté hacerlo lo mejor que pude, y me clasifiqué en 12º lugar.

Etapa 3

El segundo día disputamos la que a priori debía haber sido la tercera etapa y que fue finalmente la segunda, la única etapa en línea. La etapa constaba de 52 kilómetros y 800 metros de desnivel positivo, no era muy dura. A la noche estuvo lloviendo, por lo que el terreno estaba húmedo, bastante delicado. Salimos rápidos y en seguida se rompió el grupo, quedando unos 6-8 corredores en cabeza. Alrededor del kilómetro 20, en una bajada, patiné y me fui al suelo. No fue gran cosa, pero el suelo estaba lleno de piedras afiladas, por lo que me hice algunos cortes, uno de ellos justo en la rodilla. Viendo la sangre que tenía pensé en que podía ser un corte bastante serio y me asusté un poco, pero cuando comprobé que era algo superficial me tranquilicé un poco.

Debido a la caída, me quedé cortado. A partir de ese momento pasé la etapa intentando alcanzar al grupo que de vez en cuando veía a lo lejos. A falta de unos 10 kilómetros para la línea de meta, tras muchos esfuerzos y con un buen calentón encima, logré alcanzarlos, pero justo en ese momento encaramos unas duras rampas en los que volví a perder contacto. Realicé así el camino hasta la llegada, clasificándome en 9º lugar tanto en  la etapa como en la clasificación general. No terminé muy contento. A pesar de que disfruté de la etapa me parecía que podía haber estado adelante y haber estado en la lucha por la etapa. Además, lo sucedido en la primera etapa me dejó la sensación de no haber disfrutado de toda la primera etapa. El fin de semana me dejó un sabor agridulce.