Problemas de rodilla

A veces las cosas no suceden como querríamos, y otras veces, nos suceden cosas que nunca querríamos, sin que podamos hacer nada para evitarlos. Desgraciadamente, he tenido malas noticias esta vez.

El 30 de diciembre, sin previo aviso, la rodilla me hizo “clac” mientras realizaba estiramientos y se me quedó la rodilla bloqueada casi por completo. Con la ayuda de antinflamatorios, tras varios días utilizando muletas o con una leve cojera, desaparecieron los dolores, y tras varias semanas, desaparecieron por completo las molestias. De todos modos, tras realizar algunas pruebas, me han dicho que tengo el menisco interno roto.

No es, para nada, la noticia que hubiese querido tener, pero no queda otra que aceptar la situación y afrontarlo. Hasta que las cosas van mal no nos damos cuenta de la importancia de estar bien. Ahora entiendo bien la importancia de tener esa salud que pedimos en navidades, con la boca pequeña, para quedar bien. Como dice un proverbio vasco, ¡Si los que no tienen, tuviesen, y los que no saben, supiesen!

De todos modos, el mirar atrás no va a solucionar nada, por lo que no hay otra solución que mirar hacia adelante y hacer las cosas de la mejor manera posible. Por suerte, dentro de lo malo, la rodilla no me duele, y puedo caminar y andar en bicicleta sin ninguna molestia ni impedimento, por lo que seguiré disfrutando haciendo lo que me gusta y trabajando duro.

El único cambio para mí, por ahora, será el de cambiar los objetivos para esta temporada. ¡Mi nuevo objetivo para este año será el de ser el mejor ciclista con el menisco interno roto!