MB Race 2019

«La course VTT plus difficile du monde edota munduko BTT lasterketarik zailena». Es así como sus propios creadores denominan la MB race. Y no es para menos, con sus 140 kilometros y sus más de 7.000 metros de desnivel positivo, es la prueba más dura de la denominada UCI Marathon Series, o lo que es lo mismo, la copa del mundo de BTT maratón. Solo el 6% de los participantes logra terminar la carrera, lo que es indicativo de que la prueba no es para tomarselo a broma.

Siendo consciente de todo esto, y habiendo pasado una semana en la que las sensaciones fueron malas, me encontraba temeroso y dubitativo el 6 de julio en la salida de Combloux. Después de haber disfrutado durante una semana de los maravillosos paisajes suizos, y sin haberme recuperado completamente de los esfuerzos allí realizados, siendo consciente de que probablemente no era el mejor momento, me encontraba en esta prueba en la que hacía tiempo que quería participar. Era demasiado tarde para echarse atrás.

Con la mochila llena del material obligatorio y comida, tomamos la salida a las 6 de la mañana. Los favoritos no salieron a un ritmo endiablado, pero si a un ritmo bastante alto, por lo que ni siquiera intenté seguirles un solo metro, tenía claro que la estrategia a seguir era la de coger mi ritmo y no cegarme con seguir o alcanzar a nadie.

Segituan hasi nintzen jendea pasatzen, hauek, egokia zitzaiena baino erritmo altuagoan irten bait ziren. Pixkanaka, paisaia zoragarriez gozatuz, aurrera nindoan lasterketan. Kontu handiz hartzen nuen bakarra ondo jan eta edatea zen soilik, erregularki eta kantitate egokian. Lasterketa erdira arte ez nuen behar adina edan, lasterketaren hasieran ur-potoetako bat erori bait zitzaidan, eta anoa postu guztietan betetzen nuen arren, aproposena litzatekeen kantitatea baino gutxiago zen. 70. kilometroan, helmugatik pasatzean, anaia eta lagun bat bizikletarekin ikusten zeuden, eta beren potoetako bat eman zidaten. Konpondua dena!

Probaren bigarren erdian nintzen jada, eta gustura nindoan, aurrez espero nezakeena baino hobe agian. Oso tarteka lasterkariren bat aurreratzen nuen eta honek ere psikologikoki laguntzen zuen. 90. kilometro inguruan amaitzen zen mendatearen gailurretik gertu, beste txirrindulari bat pasa nuen, eta momentu hartan ez nekien arren, 11. postuan jarri nintzen.

Baina hau gertatu eta oso gutxira, jaitsiera hasi eta 200 bat metro eskas naramatzanean aldapa behera, harri batekin kubiertaren alboetako batean zulo handi xamar bat egin nuen. ¨Metxak¨ atera eta konpontzeko saiakeretan hasi nintzen, baina zuloa handiegia zen, eta ezin izan nuen konpondu. Aurreko egunetan buelta asko eman nizkion proban aterako nuen materialari, eta lagunarekin komentatu ostean, zulatuak konpontzeko kamararik gabe ateratzea erabaki nuen, kamara jartzeko bezain besteko zuloa egin izan dudan gehienetan, ondoren, kamara ere segituan zulatu izan baitut. Nire burua ia 2000 metroan bizikletako gurpila zulatuarekin ikusirik, zer egin pentsatzen hasi nintzen, baina segituan erabaki nuen. Buruari buelta asko eman gabe, xuabe-xuabe beherantz abiatzea pentsatu nuen. Han gora ez zen inor gerturatuko eta oinez jaistea baino kontu handiz eta poliki-poliki behera egitea izango zela egokiena erabaki nuen.

Horrela, halako batean, 8-10 kilometro luze egin ostean, 100. kilometroko anoa postura iritsi nintzen. Bertan, 100 kilometroko lasterketan parte hartzen zutenen helmuga zegoen, eta han lasterketa uztea pentsatua nuen. Baina, kasualitatez, lasterketa osoan zeuden bi laguntza mekanikoko postuetariko bat ere bertan kokatua zegoen. Bertan, anaia eta laguna nituen zain, eta hauek indarrez ongi banindoan jarraitzeko esaten zidaten. Nik, berriz, kamara sartuta ere seguruenik berriro zulaturen bat izango nuela esaten nien, baina pare bat minutuz zalantza egin ostean, gurpila konpondu eta jarraitzea erabaki nuen.

Gurpila

En seguida comencé a pasar algunos corredores, ya que muchos de estos salieron a un ritmo mayor al que les convenía. Poco a poco iban discurriendo los kilómetros disfrutando de los maravillosos paisajes por los que pasábamos. Lo único a lo que prestaba especial atención era a comer y beber frecuentemente y en cantidades adecuadas para una prueba como esta. Hasta la mitad de carrera no bebí lo suficiente debido a que se me cayó uno de los bidones al inicio de la carrera, y aunque paraba en todos los avituallamientos a llenar el bidón que tenía, no era lo suficiente para beber la cantidad de agua idónea. En el kilómetro 70 de carrera pasábamos por meta. Allí se encontraban mi hermano y un amigo viendo la carrera en bici, y me dieron uno de sus bidones, por lo que en este punto solucioné este problema.

Me encontraba ya en la segunda mitad de la prueba, y me encontraba rodando bastante cómodo, mejor de lo que hubiese podido prever. Muy de vez en cuando adelantaba algún corredor y esto, quieras o no, ayuda psicológicamente. Cerca de la cima del puerto que se coronaba en el kilometro 90 pasé a otro corredor, y aunque en ese momento no lo supiese, rodaba en onceava posición.

Pero al poco rato, unos 200 metros después de empezar la bajada, rajé el flanco de la cubierta trasera con una piedra. Intenté repararlo con una “mecha”, pero el agujero era demasiado grande y la “mecha” era insuficiente para repararlo. Los días previos a la prueba le di muchas vueltas al material con el que salir en la prueba, y tras comentarlo con mi amigo, decidí salir sin cámara de repuesto, ya que la mayoría de las veces en los que he necesitado usarlo, he vuelto a pinchar al poco rato debido a que el agujero del pinchazo era grande. Me encontraba a casi 2000 metros de altitud, con la rueda trasera de la bicicleta pinchada. Me puse a pensar qué hacer, pero lo decidí enseguida. Sin darle muchas vueltas a la cabeza, decidí lanzarme suave-suave cuesta abajo. Allí arriba no iba a venir nadie a por mí, y pensé que era mejor bajar despacio y con cuidado en bicicleta que andando.

De esta manera, tras una larga bajada de unos 8-10 kilómetros, llegué al avituallamiento del kilómetro 100. En él se encontraba también la llegada de los que estaban realizando la prueba de 100 kilómetros y pensé en retirarme allí. Pero por casualidad, uno de los dos puntos de asistencia mecánica que había durante la carrera también se encontraba allí. En este punto se encontraban mi hermano y mi amigo, y estos me decían que, si me encontraba con fuerzas, que continuase. Yo dudaba que montando una cámara la rueda aguantase hasta la llegada, pero tras dudarlo un par de minutos, decidí reparar y probar suerte.

Mientras me reparaban la rueda comí y bebí abundantemente, y al cabo de unos 5-10 minutos estaba de nuevo en marcha. Retomé tranquilo la carrera, a mi ritmo, sin ninguna intención de recuperar el tiempo perdido, ya que sino correría el riesgo de sufrir un desfallecimiento. 

 

Subí el penúltimo puerto, y cerca de la cima alcancé a algunos corredores, situándome de nuevo en doceava posición. Después de descender el puerto, cuando llevaba ascendidos unos pocos kilómetros del último puerto, me empecé a vaciar. Los últimos kilómetros había descuidado un poco el comer y el beber, y como es normal en una carrera de este tipo, lo estaba pagando.

Me superaron algunos corredores en los últimos kilómetros del puerto, pero, a decir verdad, en esos momentos no me importaba en absoluto, solo pensaba en llegar a meta.

Tras finalizar la soñada última bajada, entramos en un zigzagueante último kilómetro por las aceras del pueblo de Combloux, y allí, me confundí en un cruce y me pasó otro corredor.

Aún teniendo en cuenta todo lo sucedido, llegué a meta muy contento. Había logrado terminar la prueba, y me clasifiqué en la decimosexta posición, mejor de lo que preveía antes de comenzar la prueba. Además, estuve rodando bastante en cabeza durante la prueba, lo que me llena de motivación de cara al futuro, ya que, aunque digan que no, en cierto modo, también se vive de las ilusiones.

Para terminar, una pequeña reseña sobre la carrera. En mi opinión es una carrera muy bonita, dura, sí, pero también bella. Paisajes impresionantes, una muy buena organización, bajadas preciosas… No será el año que viene, pero la MB race irá directo a la lista de pruebas a las que me gustaría volver.

P.D.: Enlace del árticulo que publicaron en “Tolosaldeko Ataria” sobre mi participación. ¡Muchas gracias Ataria!

https://ataria.eus/orendain/1562849751321-hamaseigarren-munduko-lasterketarik-gogorrenean