LaTramun

El día 18 de octubre participé en la conocida prueba de maratón Latramun, en Girona. Se trata de una de las pruebas de las UCI Marathon Series, muy popular por transitar por senderos durante prácticamente todo el recorrido de la pruebas. 

A primera hora de la mañana cogimos en la zona de meta de Girona  el autobús que nos llevaría a la zona de salida situada en la Cooperativa de la Vall d´en Bas. Al llegar allí, los corredores intentábamos resguardarnos del frío de alguna manera con la poca ropa que llevábamos, pero hacía mucho frío. Aunque el poder como los primeros rayos del sol del amanecer iluminaban un paisaje precioso amenizara un poco la espera, esta espera se hizo bastante larga.

Salimos a una velocidad endiablada, por carretera, y tras pasar varios cruces, iniciamos una subida de unos 5 kilómetros. La carrera iba muy rápida y en seguida se empezó a romper el grupo. El grupo cabecero se redujo a unas 20 unidades y yo mismo perdía unos metros respecto al grupo. Subí a mi ritmo, bien, pasando a los corredores que se descolgaban, cerca del grupo en todo momento.

Tras realizar aproximadamente un kilómetro en subida después de abandonar la carretera, entramos en una zona técnica de sube y baja. En él, en seguida, me noté falto de confianza. El terreno estaba bastante resbaladizo, pero no era escusa, iba especialmente torpe. Además, estaba compitiendo con una bicicleta nueva para mí, y esto tampoco ayudó mucho. De todos modos, esto no fue excusa, ya que era el mismo modelo de bicicleta que el que había utilizado durante toda la temporada. En este tramos se me salió la cadena un par de veces, por lo que vi que tendría que andar suave con la palanca del cambio.

A medida que la carrera iba avanzando, veía que la tecnicidad del recorrido era constante y numerosos tramos eran incluso peligrosos, por lo que, con poca cosa en juego, decidí no asumir riesgos. Había bastantes tramos técnicos de subida en los que había que poner pie a tierra, demasiados para mi gusto.

Cuando había transcurrido alrededor de una hora y media de carrera, se me soltó y cayó uno de los tornillos del porta-bidón. Me paré pensando en que hacer. Con el tornillo perdido, no podía volver a montarlo, y si lo desmontaba, no tenía donde guardarlo. Al final, viendo que no era mi día, decidí continuar dejándolo como estaba, echando alguna maldición de vez en cuando debido a que se me había movido el porta-bidón y me estorbaba para pedalear.

Traté de disfrutar al máximo del recorrido, pero suele ser difícil disfrutar cuando salen días así. El recorrido era bonito y muy técnico, quizás demasiado para ir con la tensión de carrera para mi gusto, pero realmente precioso para realizar un día de entrenamiento. En algunas bajadas había tramos realmente peligrosos en los que te podías hacer mucho daño. En uno de esos tramos, uno con grandes pedruscos tuve una caída bastante fuerte tras cometer un pequeño error, pero por suerte, no me hice mucho daño.

Me paré también en los avituallamientos. A decir verdad no había muchos lugares para comer y beber en marcha, y no me importaba mucho el tiempo que pudiese perder al realizar estas paradas. Además, en los avituallamientos todo era más lento que lo habitual, ya que debido al Covid19 habían tomado innumerables medidas de protección.

Para redondear del todo el día, tenía cada vez más problemas con el cambio y la cadena. En algunas bajadas se me salió la cadena del plato, y en una de ellas necesité varios minutos para deshacer el nudo que se formó y volver a meter la cadena en su sitio.

En uno de los problemas que tuve con el cambio, cuando transitaba por una estrecha senda, se me salió la cadena, perdiendo el equilibrio y cayendo monte abajo hasta un zarzal. Me costó lo suyo salir de allí, me encontraba con la cabeza para abajo en la cuesta, sujetado por las zarzas, casi sin poder moverme debido a los pinchazos que me provocaban las zarzas. Tras muchos esfuerzos, logré salir de allí, justo en el momento en el que u corredor se paró ofreciéndome ayuda. Agradecí mucho el gesto de todos modos.

Al final, con las piernas ensangrentadas, de mala leche, logré llegar a meta, sin haber disfrutado nada en un día propicio para gozar mucho. También suele haber días de estos, y después de ellos, los buenos se valoran más, afortunadamente. En la foto que me sacaron en meta creo que queda reflejado el humor en el que me encontraba.

De esta manera terminó mi temporada de este año tan raro. Termino con la esperanza de que el próximo año sea mejor, cosa que no es muy difícil después de un año tan complicado.