Campeonato de Gipuzkoa – Lazkao

Llovió durante toda la noche. Y no parecía tener pinta de que fuese a parar. Además, hacía frío. Ese era el panorama mientras preparaba las cosas necesarias para la carrera. Entre tanto, me preguntaba constantemente a mí mismo si merecía la pena acudir a la carrera. “No tengo ninguna obligación de ir” me decía a mí mismo, y no me gustan el frío y la lluvia. “¿Porque hago esto?” Porque disfruto haciéndolo. “¿Pero disfrutas incluso con este tiempo?” En carrera quizás sí, saliendo en bici, muy pocas veces.

Estos pensamientos inundaban mi cabeza mientras me dirigía hacia la localidad de Lazkao. Allí, sin calentar demasiado, debido a que no queríamos mojarnos demasiado antes de salir,  dimos comienzo a la carrera. En la salida neutralizada hubo una caída bastante grande, cuando circulábamos rápido, y debido a ello estuvimos parados antes de dar la salida oficial esperando que se reincorporasen los corredores implicados en la caída. No era la situación idónea para iniciar la carrera, mojados, esperando a algunos corredores bajo la lluvia y con un punto de miedo en el cuerpo habiendo librado la caída justo-justo después de que otro corredor me embistiese por detrás.

Nada más darse la salida oficial se lanzó la carrera a gran velocidad llegando a la localidad de Alegia casi sin darnos cuenta. El recorrido hasta allí era llano, picando un poquito para abajo, un terreno poco propicio para que se formase una fuga. Por ello, aupados por los intentos de fuga, se cubrió muy rápidamente el trayecto hasta Alegia, y una vez allí, emprendimos la subida a Orendain de la misma manera.

Empecé la subida en la parte trasera del pelotón y realicé la ascensión de atrás para adelante, resolviendo los cortes que se iban produciendo en el pelotón. Tal como he dicho, subimos rápido, ya que hubo muchos intentos de escapada, pero finalmente dos hombres tiraron para adelante logrando fugarse del pelotón, pero el pelotón también se había reducido a solo unas 20-25 unidades debido al alto ritmo durante la subida.

Foto: Fernando Plazaola (Photoplazaola)

De todos modos, la mayoría de los corredores que se quedaron rezagados fueron reintegrándose en el pelotón poco a poco. Las próximas dos vueltas siguieron el patrón de una carrera controlada, sin ningún suceso como para recalcar. Las subidas a Orendain se hacían a un ritmo bastante vivo, pero tampoco demasiado, y los corredores que se descolgaban, normalmente, volvían a reintegrarse al pelotón. Lo más destacable era la meteorología, frío y lluvia, sin cesar. Aunque en la subida nos calentábamos un poco, pero en el posterior descenso nos volvíamos a enfriar, y el trayecto hasta Alegia se hacía a velocidades altas, por lo que el aire solo ayudaba a aumentar la sensación de frío que teníamos en el cuerpo.

En esta tesitura llegamos al inicio de la última subida a Orendain. Hubo más tensión que en las vueltas anteriores en la aproximación al puerto, como es normal. Era la última vuelta, y todos los corredores sabían que la carrera se empezaría a decidir en ese momento, por lo que todos querían empezar la ascensión en los puestos cabeceros del pelotón.

Foto: Fernando Plazaola (Photoplazaola)

Nada más empezar la subida algunos integrantes del equipo caja rural se pusieron en cabeza del pelotón, aumentando el ritmo, pero antes de terminar el primer kilómetro los corredores del laboral kutxa pasaron a encabezar el pelotón poniendo aún más ritmo.

Tan pronto como pude, avancé hacia las primeras posiciones del grupo, para poder reaccionar a tiempo ante cualquier movimiento que pudiese haber. Hubo varios ataques durante la subida, a los cuales me uní intentando, ya que me interesaba entrar en algún grupito que consiguiese abrir algo de hueco. Tras acabar la subida, había un repecho largo justo después de un tramo llano, donde volví a intentar fugarme, pero el grupo principal me neutralizó en seguida.

Foto: Fernando Plazaola (Photoplazaola)

En la recta que llega al barrio de Larraitz hubo otra pequeña escaramuza formada por 4 corredores que consiguieron abrir un pequeño hueco. Justo donde se iniciaba la bajada hacia Zaldibia ataqué del grupo para unirme al grupito de cabeza, y en el descenso, asumiendo algún riesgo más que en las bajadas anteriores, conseguimos aumentar un poco la diferencia.

Mi objetivo era empezar la ascensión final con algunos segundos de ventaja, ya que consideraba que algunos segundos me podrían valer para llegar a meta antes que mis perseguidores, pero justo cuando estábamos a punto de llegar a Zaldibia el grupo principal nos alcanzó.

Llegamos así a la última ascensión. Era una subida de alrededor de un kilómetro y medio, muy dura, con rampas de hasta el 20% a superar. Después de pasar por una curva muy peligrosa en hormigón mojado, iniciamos la subida. No empecé a tope. Fuerte, pero sin darlo todo, a ritmo, ya que después de la carrera de Baranbio, temía un poco el reventar antes de coronar el puerto.

Foto: Gorka Telleria

Me estaba encontrando muy bien, y empecé a remontar posiciones a medida que empecé a apretar más. Al pasar la parte más dura, a falta de medio kilómetro aproximadamente, el puerto combinaba tramos duros con pequeños tramos llanos, y en esta parte me adelantaron algunos corredores. Me clasifique en 8ª posición en meta. Terminé contento, con un resultado digno y satisfecho de haber intentado todo lo que estaba en mi mano para entrar en la pelea por la victoria. Me alcé con el campeonato de Gipuzkoa en categoría elite, por lo que la fotito del pódium ayudó a redondear el día.