Salir de casa: ¿deseo o necesidad?

Están siendo tiempos difíciles. Llevamos muchos días encerrados en nuestras casas con nuestras libertades enormemente restringidas, y además, el final de esta situación parece estar lejos. La situación es dura debido a que las condiciones del confinamiento son especialmente duras en España en comparación con otros estados.

En mi opinión, estamos cerca de un punto en el que la situación pasaría de ser dura a insostenible. Insostenible desde más de un punto de vista, tanto mentalmente como económicamente.

El estar tanto tiempo metido en casa, con tan pocas excepciones para salir de ella, es muy duro para nuestra salud mental. La variedad de cosas que se pueden hacer para pasar el tiempo es mucho menor que en condiciones normales, por lo que es muy común que nos parezca que lo que hacemos todos los días es lo mismo. Además, la variedad del entorno que ven nuestros ojos a diario también es mucho menor, lo que provoca causa cansancio mental. 

Estos y muchos otros factores están causando problemas de salud. Se están incrementando los casos de ansiedad, al igual que los casos de empeoramiento de la higiene del sueño, es decir, problemas para dormir o empeoramiento de la calidad del sueño. La salud no es solamente la salud física, y este intento de preservar la salud física nos está llevando a empeorar nuestra salud mental poco a poco.

Tres de los pilares más importantes de nuestro bienestar son la alimentación, el ejercicio físico y el sueño. En la situación actual es difícil mantener la calidad de estos tres factores. En general, se come más, y se realiza menos ejercicio físico, por lo que nuestra salud empeora. Es más, sería muy interesante analizar los cambios que la población ha realizado en la calidad de la alimentación durante el confinamiento, ya que es sabido, a raíz de lo observado en las tiendas de alimentación, que nuestros hábitos de consumo han cambiado. Según lo publicado en los medios de comunicación, pero también por lo que cualquiera de nosotros ha podido comprobar en los supermercados, el consumo de harina y cerveza se ha incrementado notablemente; pero también el consumo de chocolate, galletas y cereales. No son precisamente los alimentos más saludables. Concretando aún más, por ejemplo, la venta de bebidas alcohólicas suaves (hasta 20% de alcohol) ha subido un 70% y la venta de alcoholes fuertes un 80%.

Por otra parte, las posibilidades de realizar ejercicio físico son muy limitadas en cuanto a espacio y recursos, pero además, los ejercicios que se pueden realizar, en general, son bastante monótonos. Por todo ello, es algo más difícil desconectar la mente de otras cosas mientras hacemos este tipo de ejercicio, y además, al ser más monótonos estos ejercicios, en general, es más fácil perder la motivación para realizar ejercicio físico.

Por si todo esto fuese poco, esta situación de confinamiento está haciendo que los casos de ansiedad sean más comunes, y también que estos casos de ansiedad afecten a la higiene del sueño, empeorando la calidad de esta, y por ende, aumentando las posibilidades de empeorar nuestra salud.

Tal como se ha mencionado al principio, la sostenibilidad económica de esta situación también se encuentra en entredicho. La industria y otras actividades esenciales se encuentran activas, pero la actividad económica no está compuesta solo por estos sectores. La situación actual está llevando a la ruina al comercio pequeño, y ni que decir de la hostelería y el sector del turismo. Estos sectores llevan meses parados, sin ingresos. Como todos sabemos, sin ingresos no se puede sobrevivir en la sociedad actual, pero además de no tener ingresos, quienes más quienes menos, tienen gastos. Por ello, cada día que estas condiciones de confinamiento sigan en vigor estamos dificultando la supervivencia de todos estos sectores. Esta situación no es sostenible, por lo que el desconfinamiento no es solo un capricho, pronto será una necesidad, ya que poco a poco estamos llegando a un punto en el que la solución tomada frente al Covid19 sea peor que el problema.

Cada vez que vamos a realizar la compra, por ejemplo, estamos asumiendo una serie de riesgos, ante los cuales tomamos ciertas medidas de prevención, y ni que decir los que estamos yendo al trabajo. Tenemos que realizar lo mismo con otras muchas cosas cuanto antes, tomar medidas de prevención para reducir los riesgos de realizar ciertas actividades, y realizar estas actividades asumiendo algunos riesgos. Es difícil, por supuesto, pero también necesario. Es más, todos somos conscientes de que la hostelería y el turismo son actividades en el que el riesgo de contagio puede ser mayor en comparación con otros sectores, pero estas actividades deben ir reactivándose poco a poco, tomando las medidas de prevención necesarias para ello, ya que el tener estas actividades paradas por más tiempo puede tener consecuencias muy graves. Está en juego el sustento de muchas familias.

Todos tenemos claro que la situación es muy grave, que ha muerto mucha gente debido a esta enfermedad y que muchos otros podrían estar en riesgo, pero las medidas tomadas para afrontar el problema no son sostenibles por mucho tiempo. Podría provocar que mucha gente pierda su trabajo, su sustento e incluso su salud debido al confinamiento. Está enfermedad nos llegó siendo demasiado tarde para tomar medidas; que no nos suceda lo mismo con la “solución”.