Marmotte Pyrenees 2019

El pasado domingo 25 de agosto, se celebró la conocida carrera cicloturista Marmotte des Pyrenees. Cerca de 3.000 participantes de más de 12 países encaramos un recorrido de 167 kilómetros y más de 5.700 metros de desnivel positivo, de los cuales 845 logramos ollar la línea de meta ubicada en la cima del Hautacam.

Hace un par de meses un compañero de trabajo me propuso participar en esta prueba, y como yo no necesito mucho aliciente para apuntarnos a planes como estos, le dije que sí. De este modo, el viernes, cogimos el coche (miramos las incidencias provocadas por el G7 en el tráfico, por supuesto) y nos dirigimos a la bonita localidad de Argeles Gazost con la intención de pasar un bonito fin de semana.

Tras dar un par de tranquilos paseos en bicicleta el viernes y el sábado, a las 7 de la mañana del domingo nos encontrábamos situados en la línea de salida de la prueba.

A las 7:30 se dio iniciamos la prueba, a gran velocidad, intentando adelantar a los más de 400 participantes que salieron por delante, para situarme en cabeza de carrera. Nada más salir afrontábamos la primera subida del día, nada más y nada menos que el Col du Tourmalet. Desde el inicio se marcó un ritmo bastante vivo, y aunque hubo algunos intentos de fuga, todos ellos fueron neutralizados rápidamente. A falta de unos 5-6 kilómetros para la coronar el puerto se produjo un fuerte ataque con el que se formo un grupo de unos 6-8 corredores. En seguida, se produjo un contrataque de otros 6-8 corredores, los cuales enlazaron con los primeros, pero debido al fuerte ritmo, se fueron descolgando corredores de manera que se formó un grupo en cabeza compuesto por los 6-7 corredores más fuertes. Yo me encontraba en el pelotón, pero en seguida vi que en el grupo delantero iban muy fuerte y que estaban abriendo hueco muy rápidamente, por lo que intuí que era un movimiento importante y que había que estar adelante. Tras esperar un poco, a falta de 4 kilómetros y medio aumenté el ritmo para intentar dar caz a la escapada. Nos sacaban alrededor de minuto y medio. Iba rápido, esforzándome al máximo, pero en el grupo delantero también hubo ataques y se hicieron pequeñas diferencias entre los corredores que lo componían. Finalmente, coroné el Tourmalet a unos 20 segundos del corredor que me precedía.

Al principio de la bajada tenía al grupo a la vista, aunque fuese a lo lejos, pero una vez pasada la localidad de La Mongie dejé de verlos. Al final de la bajada, al perder inclinación la carretera, volví a verlos, y empecé a comerles la ventaja rápidamente. Finalmente, justo al terminar la bajada, en el primer repecho, entré en el grupo cabecero.

Este movimiento fue decisivo. En el grupo se encontraban los hombres más fuertes de la carrera, y la victoria se jugó entre estos corredores.

Nos entendimos bien entre los integrantes del grupo, pasando todos al relevo. Cuesta arriba el ritmo era fuerte pero llevadero. Uno de los integrantes hizo algunos intentos para tratar de romper el grupo tanto en el Hourquette d´Ancizan como en el Col d´Aspin, pero aunque algún corredor se descolgó durante algún kilómetro, los ataques no llegaron a ningún lugar.

Al inicio de la bajada del Hourquette d´Ancizan tuve un gran susto. Entre demasiado rápido en una curva, y cuando esta se cerró un poco, me fui recto. Derrapé la rueda trasera, frené fuerte con la delantera, levantando la rueda trasera, y finalmente me adentré ladera abajo en el bosque. Eché el peso del cuerpo hacia el lado de la ladera y puse pie a tierra sin llegar a caerme, casi un milagro. Tuve la gran fortuna de no pegar ninguna piedra o árbol.

Tras haber realizado numerosos kilómetros a buen ritmo en el grupo, llegamos al inicio de la segunda subida al Col du Tourmalet. Esta vez lo teníamos que subir por la vertiente que empieza en Sainte Marie de Campan. Tras ascender los primeros 4 kilómetros, al inicio de las primeras rampas duras, uno de los integrantes del grupo realizo un ataque yéndose en solitario. Por detrás, saltó otro corredor y a continuación, yo mismo. El primero en atacar no lo volvimos a ver, fue el vencedor de la prueba. Al otro corredor, lo alcancé en seguida, pero tras un par de kilómetros, me volvió a dejar atrás. Mi ritmo no era malo, pero tampoco iba “extra”. Me paso también otro corredor, y a mitad de la subida más o menos, otro corredor que iba regulando su ritmo a la perfección nos fue pasando a los tres uno a uno. Subimos cada uno a nuestro ritmo, coronando en primer lugar el holandés que ganó la prueba; a unos 3-4 minutos el danés que iba regulando el ritmo a la perfección; tras él, un francés y el amasarra Ugaitz Artola, a unos 5 minutos; y a continuación, yo, a unos 6 minutos. Por detrás no veía a ningún otro corredor.

Afronté la bajada con tranquilidad, tenía claro que no iba a alcanzar a nadie durante este tramo, por lo que aproveché para comer y beber algo. El tramo que discurría de Luz Saint Sauveur al inicio de la subida del Hautacam se me hizo muy largo. Iba muy justo de fuerzas, el viento soplaba de cara, y los últimos kilómetros de este tramo eran un continuo sube y baja por una mala carretera.

La última ascensión del día la realicé con la reserva encendida. Iba muy lento, pero no podía más. Estaba bebiendo un montón de agua debido al sofocante calor que hacía, y aun así estaba sediento todo el tiempo.

A falta de unos 8 kilómetros para la meta vi que me tenía por detrás un grupo formado por 3 corredores con una diferencia de alrededor de un minuto. Pensé que me alcanzarían en seguida, pero los kilómetros iban pasando y no me daban alcance. A falta de 3 kilómetros vi a Ugaitz a lo lejos en una larga recta. Iba peor que yo, completamente vacío. Pero al final de la recta, miré hacia atrás y vi que el terceto perseguidor estaba muy cerca. Encontrándome cerca de meta, apreté todo lo que pude, pero Ugaitz hizo lo mismo, evidentemente. A falta de unos 500 metros para la llegada lo estábamos dando todo, todos. En el grupo perseguidor el azpeitiarra Joseba Albizu lanzó un tremendo sprint con el que me alcanzó y pasó a unos 300 metros de la línea de llegada. Al final, entramos los tres, Ugaitz, Joseba y yo, en el margen de 20 segundos, 4º, 5º y 6º respectivamente.

Pasamod un bonito día en los pirineos. El recorrido fue precioso, rodeado de paisajes espectaculares todo el tiempo. Además, a pesar de que en la parte final el calor fue algo excesivo, el tiempo fue muy bueno. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto en una cicloturista de carretera, ya que las últimas veces he solido volver de mal humor debido al comportamiento de algunos participantes.